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LA RESACA DE UN ORGASMO II 

 

  La primera parte de este artículo, sirvió para mencionar como buscar el amor en la resaca de un orgasmo, es el mayor y más habitual de los errores del ser humano cuando quiere disfrutar de la gran suerte de enamorarse.

  No queremos por su puesto, destacar que el amor verdadero carezca de sexualidad, la tiene, mucha y de muy buena calidad.  Pero distinta al sexo placer manejado por la química atractiva.  

  Dos personas que están realmente enamoradas disfrutan de un sexo especial, diferente, no queremos aquí evaluar o insinuar que sea mejor ni peor que el sexo placer. 

  Este sexo romántico y esta compenetración sexual surge post enamoramiento de lo interno, es decir una vez han surgido las sensaciones de ilusión por la forma de ser y actuar.

  Decía Antonio Gala: “El amor es una amistad con momentos eróticos”.

  Estar enamorado de alguien no es engancharse al hábito de una atracción sexual.  Estar enamorado de alguien es ver su interior y admirarlo, disfrutar de la suerte de haber encontrado a esa persona.  Estar orgulloso de esa forma de ser y de esas cualidades.

  Es fácil averiguar cuando sufrimos el amor de este tipo, para ello la pregunta que hemos de hacernos sería:

  Cuándo esta persona ya no esté en mi vida…  ¿Me sentiré afortunado/a de haber compartido con alguien así, esa época de mi existencia?

Podríamos ampliar la frase del genial escritor español:

            “El amor es amistad con admiración y momentos eróticos”.

  Para llegar a este punto hemos de seguir un camino distinto al descrito en el enamoramiento falso con origen en una atracción sexual. Y por supuesto, para recorrer este camino distinto hemos de partir de un punto de partida muy diferente.  

  El amor romántico puro, parte del mismo puerto que la amistad.  Pues nace de la satisfacción personal de ir conociendo a alguien e ir sintiendo como nos gusta su forma de ser.  Como admiramos la manera en que nos trata, como nos hace sentir, su capacidad para ilusionarnos, para coger nuestra vida cotidiana en sus más insignificantes detalles y ensalzarla a un acontecimiento digno de recordar.

  Si en ese estado nos dejamos llevar a lo erótico.  Si eliminamos las trabas de pensar que no disfrutaremos del sexo porque inicialmente no nos excita su silueta corporal, entonces descubriremos el gran engaño en el que estábamos inmersos.

 Si nos dejamos libres de los prejuicios tópicos, sobre que una persona que es buena y nos gusta, es una amiga/o y no puede ser más. 

 Si desechamos la gran falacia de que de la amistad no se pasa al amor. 

 Si le damos la oportunidad, a la persona que nos ocupa el pensamiento sin saber por qué, sin atraernos físicamente en un principio...  

 Si nos permitimos aceptarnos que podríamos estar enamorándonos de ella…  

 Si buscamos por ese camino encontraremos el amor de verdad.  Encontraremos el pasadizo oculto que hay entre la amistad y el amor.   Ese que nos lleva al tramo final del viaje que termina en la felicidad del ser humano.

Queremos terminar este capítulo recordando la cita célebre:

“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”.

 

  Busquemos en el interior de la persona, y cuando este nos guste y empecemos a sentir, llegará todo lo demás (disfrute sexual incluido)… en resumen llegará el Amor de verdad.

S.V.R

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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