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¿POR QUÉ NO TE PERMITES LA ILUSIÓN?

 

 Era un jueves de octubre, rondaríamos aproximadamente las ocho de la tarde noche.  No seríamos más de doce los alumnos que estábamos sentados alrededor de una mesa rectangular en el laboratorio de prácticas de la facultad de psicología de Granada. 

 Una alumna de cuyo nombre no quiero acordarme, propuso su teoría sobre la capacidad de ilusionarse: “Yo prefiero pensar que las cosas me van a salir mal y si salen bien me alegro”.

 Alcé mi mano derecha y le respondía lo mismo que os voy a expresar en esta reflexión:

 Si te haces a la idea de que no te va a pasar lo bueno, o no vas a conseguir algo, matas un sentimiento positivo poniendo encima una sensación de derrota y desagrado. Te estás ahorrando bienestar emocional, echándole encima expectativas negativas para contrarrestarlo. Estas embadurnando de desgracia tu afrontamiento: ”Yo me pongo en lo peor…”. Y cuando te auto provocas ponerte en lo peor...¿cómo te sientes? 

  Cuando matas tus propias ilusiones para ahorrarte un batacazo, ya te estás ahorrando felicidad. Te estás obligando a sentirte algo desgraciado, o en todo caso te estás evitando sentirte dichoso e ilusionado. 

  Para ser feliz hay que ser valiente, hay que atreverse a esperar cosas buenas en el camino, y así el camino será bonito. Si sucede o llega lo malo ya se afrontará, ya nos levantaremos. Alguien que hay optado alguna vez por ese planteamiento de anticipación de lo malo se ha preguntado esto: “Si lo malo al final no llega, todo ese estado de felicidad capada, o desgracia autoimpuesta… ¿qué sentido tiene?” ¿te has estado sintiendo mal por una cosa que al final iba a salir bien? ¿o por lo menos te has evitado sentirte bien por una cosa que al final iba a salir bien? ¿Es que ahora el cuento  se trata de ahorrarnos las sensaciones positivas?

  Bastante hay ya con sentirse mal por las desgracias que nos puede mandar la vida, como para obligarnos a nosotros mismos a estar algo mal (o no todo lo bien que nos pide el cuerpo) por cosas que no se sabe como terminarán.

  Ilusionarse por la ocurrencia de algo que nos gustaria es un camino a la felicidad, es un momento de positiva y sana expresión de nuestra psique. Nos da vitalidad, energía para buscar ese hecho, nos hace ser mejores pretendientes de la suerte final. Habilita todos nuestros mejores recursos en pos del rendimiento óptimo para aspirar a la consecución de lo deseado. Y sobre todo mientras ocurre o no, nos hace sentir ¡bien! 

 

  Recordad, no somos felices por los hechos en sí, sino por como nos sentimos mientras nos suceden.

 

  Salvador Velarde Ruiz

 

 

 

 

 

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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