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LA MOCHILA ES PEQUEÑA.

 

 

  Deberíamos habernos dado cuenta.   La mochila para nuestras cargas es más pequeña que la vida que le estamos introduciendo. 

  La pregunta ahora sería,  por esos agujeros descosidos generados por el consecuente sobrepeso,  ¿qué caerá de nuestra vida? 

  Es esta la cuestión personal que cada uno habrá de resolver.  Habremos de decidir qué desconsideramos, y qué priorizamos.

  ¿Desatendemos a las personas que nos rodean?  ¿Dejamos de actuar y estar presentes?  ¿Prometemos un interés, vacío de realidad consecuente? ¿Intentamos que unas palabras bonitas llenen la carencia que deja nuestra ausencia?  ¿Dejamos de mostrar las atenciones a aquellos que nos las solicitan?

  Señores y señoras, esta nos es la sociedad del estrés, es la sociedad que no sabe planificarse.  El estrés no es más que un castigo que nuestra mente nos infringe, por no saber decir no, por no saber decir sí, por no saber decir hola; y hasta si me lo permiten mis sabios lectores, por no saber si quiera, que se ignora todo lo anterior.

  Hay personas que han pasado de planificarse a ellas mismas con cierta dificultad, a manejar familias, trabajos y amistades frustradas, todo al unísono.    Hay personas que sin aprender a organizarse, ni aprender las habilidades necesarias para enfrentar las nuevas y coincidentes exigencias.  Directamente dan el "sí quiero" a todo lo nuevo que llega, dejando que la concomitancia de tantos elementos solo sirva para tenerlos insatisfechos a todos.

  Mi caminar investigador por las redes sociales, en los albores de la gestación de mi primer libro: "La guía para encontrar el amor...y otras relaciones en internet", me enseñó que la falta de atención a los demás, era un escusa de esos "lugares oscuros".    Un desinterés por desconocidos que no nos importan demasiado.    Pero, el fenómeno de la desidia por cuidar al prójimo, está saltando a la realidad extranet.  Seguramente porque las redes sociales están convirtiéndose en la realidad de nuestro trato diario.  Mala noticia esta, aprovecho para advertir.  

  Esto ocurre porque las redes sociales son un atajo temporal, que nos permite en un puñado de segundos, mostrar un interés superficial por todos aquellos que se han caído de la mochila.  

  Ahora,  el "te quiero" lo hemos sustituido con un "ME GUSTA".  El... ¿Es que ya no me quieres?  Ha mutado a un: ¿Por qué no le has dado a ME GUSTA?.   Hemos pasado de compartir el rato agradable de un café, a compartir el vídeo de un jamaicano que ha enseñado a tocar la guitarra a su perro salchicha.

  Sin más dilación, tenemos que hacer una urgente parada en el arcén de nuestra singladura, para recalcular nuestra ruta de vida.   

  Espero al menos que leer este artículo, nos impida caer en la autocomplacencia.  Espero que nos sirva para conocer y admitir el error.  Y así,  cuando descubramos todo roto ante nuestros zapatos,  sepamos que fuimos nosotros quienes elegimos con quien.  Admitamos que fuimos nosotros, los que elegimos de qué manera rebosaría esa pequeña mochila que es nuestra cabeza.  

  Para terminar quiero mencionar lo más frustrante desde el punto de vista de un analizador humano.  Una idea que me da pavor pensar, rubor escribir y una rabia incontenible presenciar:  

que hayamos sobrecargado nuestra mochila...

... con cosas que nos han insertado los demás.

"NO ME GUSTA".

 S.V.R

 

 

 

 

 

 

  

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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