DESARROLLO  PERSONAL  Y  PSICOLOGIA
INICIO
DESARROLLO PERSONAL
LIBRO "LA GUÍA...
AUDIO CONSEJOS
ARTÍCULOS
Positivo Vs Negativo
El hombre que no...
1440
El complejo Sherlock
Equivócate
Consecuencias
¿Por qué no ilusion?
El mejor estafador
¿Por qué te engañas?
El equipo de vida
Amor... ¿seguro?
Gafas antidisgustos
Los celos son malos?
Buscando una reina
Un dilema son dos...
Desenamorarse...
Inventar la bombilla
Vaciar la papelera
Emociones dan miedo
Etica del abordaje
La muerte de carpe
Sapos en príncipes
Comida x asociacion
Amor en la nube
Mirarse al espejo
Resaca de orgasmo
Resaca de orgasmo II
El síndrome ERD
Beneficio de la risa
¿Estresados?
Lo que no hemos...
La auto ignorancia
La teoría del árbol
La tristeza final
Micro decisiones
Los años que quedan
Nomofobia
Deseos coherentes
Autopsia de un ...
Rechazo que engancha
Matrimonio de ...
La mochila pequeña
Relaciones 2.0
Fusilamiento
El 2 grupo
Las sillas musicales
Retos de mejora
Fechas señaladas
El truco de Freud
El mayor enemigo
¿Estás preparada?
La falacia lógica
El músculo principal
el escondite
Pozos secos
TÉCNICAS RELAJACION
DIVISION DEPORTE
CARNET DE CONDUCIR
AYUDA TÚ MISMO
MÚSICA RELAX
ENCUESTA
OBJETIVO
QUIENES SOMOS
 

EL MEJOR ESTAFADOR DEL MUNDO.

 

  Salió a la calle buscando un poco de aire fresco, llevaba tres meses dentro de un estudio de apenas treinta y ocho metros.

  Los primeros pasos parecieron sólidos, demostrando una seguridad asustada de morir al instante. No se había separado más de cuatro metros de la salida de su edificio cuando la voz de un altavoz con acorde militar habló tras una sirena de alarma. “Por favor vuelva a su casa, vuelva a su casa”.

  Miraba al cielo, buscando entre las ventanas, buscaba a ambos lados de la calle, no apreciaba esa fuente de megafonía…”Vuelva a su casa antes de sufrir un ataque”…”Va usted a ser víctima de un ataque en breve si no vuelve a entrar en su edificio”.

  Observó como sus piernas estaban contagiando el temblor a sus manos, su garganta reseca le impedía tragar una gota de saliva, y el corazón palpitaba a velocidad de vértigo. Seguía sin ver el tanque, ni el púlpito militar, ni el político de turno, seguía sin saber de donde procedía ese megáfono de amenazas. Su cuerpo le obligó a volver a entrar en casa. Era el cuarto intento que hacía en el último año, y como los otros tres…terminó en escape.

  Pasaría otros tres o cuatro meses pensando donde podría estar situada la fuente informadora de tal amenaza.  Volvería a coger su mapa y volvería a trazar una trayectoria que le permitiese confirmar si el megáfono estaba al girar la esquina sur, o la norte. No podía estar más lejos, pero no lograba llegar a confirmarlo.

  No entendía como el resto de personas paseaban con normalidad, y sin embargo sólo a él le amenazaban cada vez que intentaba salir de su claustrofobia.

  Preguntó a amigos, a vecinos y nadie le comprendía porque nadie había escuchado ese megáfono amenazador. 

  Cansado de esa cárcel autoimpuesta un día consultó a alguien más acostumbrado a esos casos…”No busques el megáfono tras la esquina sur, ni tras la esquina norte, está en otro lugar, más cercano, dentro de tu piso… dentro de ti”.   

 

 

  El miedo es un estafador, el más persuasivo de todos los tiempos. Es un mentiroso que se protege así mismo de ser desenmascarado. No nos deja actuar hacia la solución, porque si nos enfrentásemos a la verdad, conseguiríamos vencerle. 

  El miedo es un tramposo: nos insinúa mentiras amenazantes al oído para que no nos atrevamos a investigar la realidad.

  Busca a alguien que te oriente y te enseñe como enfrentarte…y como descubrir su sarta de mentiras.

 

 Salvador Velarde Ruiz

 

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

to Top of Page