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DESEOS COHERENTES.

Para ser exigentes...hay que ser coherentes.

  Esta premisa a priori tan obvia, es caballo de tropiezo de muchas personas cuando se enfrentan a sus deseos sentimentales. O mejor dicho, cuando los proponen.

  Resulta evidente, que todos estamos en el derecho de pedir y exigir, lo mejor para nuestra persona.  El problema viene, cuando lo que pedimos no está acorde con lo que ofrecemos. O el caso más flagrante aún, cuando lo que pedimos, no podemos ofrecerlo, ni sostenerlo al conseguirlo. 

  En este camino de conocimiento de relaciones y situaciones sentimentales, por desgracia, me encuentro más veces de las que desearía, a personas que dicen buscar, querer o merecer, algo que no están preparadas para tener.  Ya sea por sus inmadurez personal, o por su incompatibles circunstancias vitales.

  No iba a ser este artículo excepción de mi comparación favorita en el desarrollo personal: un Ferrari.  Hay muchas personas que desean tener un Ferrari, lo piden, lo exigen, lo anhelan, llevan toda la vida buscando conseguirlo...y cuando se lo ponen en sus manos...

  No tienen la licencia para conducirlo, la destreza para pilotarlo, o peor aún, el tiempo para disfrutarlo. 

  Hemos de ser coherentes, hemos de conocernos a nosotros mismos, y a nuestras circunstancias. Lo que exigimos al destino, debe poder ser aprovechado. De lo contrario, caeremos en la vergonzosa situación, de lograr lo que pedíamos, tenerlo en nuestras manos, y mirar al mundo con una sonrisa de circunstancias por no poder secundarlo.  Sirviendo este logro, para descubrir nuestras carencias, en planificación, en autoconocimiento, en egoísmo, en motivación, en capacidad de adaptación, en desarrollo personal, y un largo etcétera.

  Antes de sentarnos a la mesa de un café, y exponerle al mundo nuestros anhelos en el campo de las relaciones sentimentales, hemos de pararnos primero con nosotros mismos.  Meditar en ese asiento de auto bus, que nos lleva a la cita.  Mirar en el cristal a nuestro lado, ese reflejo difuso sobre nosotros mismos...  Y certificar que podemos afrontar, secundar y disfrutar esos deseos relacionales, que anhelamos. 

  La famosa cita: "Ten cuidado con lo que deseas porque a lo mejor lo consigues", no estaba destinada a esta reflexión con la que quiero finalizar este artículo, pero es una acepción más que le podemos aprovechar:

  "Ten cuidado con lo que deseas, porque a lo mejor lo consigues, y conseguirlo...solo sirve para demostrar que no estabas a la altura de tus deseos". 

S.V.R

 

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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