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DESENAMORARSE A TIEMPO.

 

  Las relaciones sentimentales están sujetas a múltiples reglas y situaciones de negociación, de hecho relacionarse con alguien no es más que un proceso en el que dos entes independientes ven una forma de adecuarse el uno al otro, sin perder su esencia más pura y positiva. Buscan un camino para compatibilizarse.  

  La relación ideal es aquella en la que uno es feliz encajándose a otra persona sin que esto suponga una negación de sus propios valores personales, y por su puesto sin que esto suponga coartar la naturaleza más esencial y positiva del cónyuge, es decir dejándole es espacio libre necesario para que sea quien es.

  Este proceso es el que estabiliza las relaciones placenteras, fructíferas y saludables, pero desgraciadamente he escrito…”estabiliza”. Este proceso ocurre una vez ya iniciadas, no es el que las comienza.  Las empieza una chispa de atracción/enamoramiento que no entiende aún de formas de ser y/o compatibilidades personales, entre otras cosas porque a esas altura apenas se conocen las características personales profundas.

  Esta cronología nos lleva a situaciones como la que describimos en este artículo. Aquella, cuando alguien está enamorado de una persona y va descubriendo decepcionantes e inaceptables detalles de su personalidad. Detalles que le garantizan una infelicidad segura al lado de esa persona.   Formas contrarias de ser y ver las cosas, formas agresivas y castigadoras de tratarse el uno al otro, supresión de una libertad sana, no dejar desarrollar los valores positivos de cada uno, estar siempre en pique y disputa, no entenderse y molestarse, no escucharse ni intentar conocerse, no perdonarse, no admirarse, no dejarse desarrollar ni crecer con el entorno y los amigos habituales, etc.  

  En este punto fatídico del camino las personas tenemos la mala idea de intentar seguir el empuje del enamoramiento inicial, convirtiendo la realidad en un esbozo que no existe. Empezamos a manipular nuestra propia percepción intentando forzar las cosas… que no son así, a que sean como nos gustaría o nos pide el sentimiento. Se excusan barbaridades, se interpretan hechos de una manera totalmente arbitraria y ajustada a nuestro interés. Más un sin fin de autoengaños que en resumen intentan manipular la realidad para que no sea lo que es, sino lo que nos pide el corazón que sea.

  No nos gusta aceptar que nos estamos desenamorando de alguien, le damos una patada a esa emoción, la negamos. Nos forzamos a seguir un camino en el que no encajamos siendo felices.

  En este error de infelicidad y desdicha viven y se mantienen un montón de relaciones de compromiso sentimental.   

  Hay una frase lapidaria en las relaciones sentimentales de duda y confusión: “Uno no puede estar enamorado de una persona a la que no admira”. 

Y lo peor, esto no solo es un enamoramiento falso, si no que además nos garantiza mucha más amargura que felicidad. (Nuestro artículo: “Amor, ¿seguro?”, describe algunas de las situaciones que se interpretan como enamorarse y son en realidad otras dependencias negativas).

  Detectar estas decepciones, y desilusiones por la persona amada, es ya un síntoma de desenamoramiento, proceso que también existe, aunque sea menos famoso y menos protagonista de poesías y películas.  

Hemos de saber recorrer el camino inverso a enamorarnos, vivirlo, naturalizarlo, aceptarlo y dejarnos llevar por él para poner el fin a una aventura amorosa cuyo futuro no era el idóneo.  Se termina, se cierra, se vive la consiguiente tristeza y se sigue hacia delante esperando el próximo enamoramiento y su compatibilidad con nuestro bienestar general.

 

 

  Como escribió el famoso terapeuta Bucay: “No elegimos de quien nos enamoramos, pero sí elegimos de quien NO dejamos de estar enamorados”.

  Acepta la emoción de desenamoramiento y desilusión por alguien, no lo niegues ni lo fuerces, es un mensaje de alerta que te da tu corazón para que escojas un camino distinto, en el que si puedas ser feliz. 

 

 SALVADOR VELARDE RUIZ

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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