DESARROLLO  PERSONAL  Y  PSICOLOGIA
INICIO
DESARROLLO PERSONAL
LIBRO "LA GUÍA...
AUDIO CONSEJOS
ARTÍCULOS
Positivo Vs Negativo
El hombre que no...
1440
El complejo Sherlock
Equivócate
Consecuencias
¿Por qué no ilusion?
El mejor estafador
¿Por qué te engañas?
El equipo de vida
Amor... ¿seguro?
Gafas antidisgustos
Los celos son malos?
Buscando una reina
Un dilema son dos...
Desenamorarse...
Inventar la bombilla
Vaciar la papelera
Emociones dan miedo
Etica del abordaje
La muerte de carpe
Sapos en príncipes
Comida x asociacion
Amor en la nube
Mirarse al espejo
Resaca de orgasmo
Resaca de orgasmo II
El síndrome ERD
Beneficio de la risa
¿Estresados?
Lo que no hemos...
La auto ignorancia
La teoría del árbol
La tristeza final
Micro decisiones
Los años que quedan
Nomofobia
Deseos coherentes
Autopsia de un ...
Rechazo que engancha
Matrimonio de ...
La mochila pequeña
Relaciones 2.0
Fusilamiento
El 2 grupo
Las sillas musicales
Retos de mejora
Fechas señaladas
El truco de Freud
El mayor enemigo
¿Estás preparada?
La falacia lógica
El músculo principal
el escondite
Pozos secos
TÉCNICAS RELAJACION
DIVISION DEPORTE
CARNET DE CONDUCIR
AYUDA TÚ MISMO
MÚSICA RELAX
ENCUESTA
OBJETIVO
QUIENES SOMOS
  

LA COMIDA POR ASOCIACION

 

  Hay muchas ocasiones en la que buscamos una comida no por una necesidad fisiológica.  No la buscamos porque tengamos hambre o nos falte energía, ni por alimentarnos o por cuestiones de mantenimiento y crecimiento de nuestras estructuras corporales.   Hay ocasiones en las que buscamos un alimento para satisfacer unos condicionamientos psicológicos o asociaciones que previamente hemos formado (sin ser muy conscientes de ello), entre la acción de comer algo y una actividad concreta.  Es lo que podríamos llamar comer por la fuerza de la costumbre.  En estas asociaciones podemos establecerlas con situaciones cotidianas diarias, o con actividades esporádicas y aisladas.

  Si analizamos nuestro patrón alimenticio, detectaremos con facilidad esas ingestas condicionadas no al apetito nutricional, sino a costumbres o asociaciones mentales.  Algunos ejemplos de estas pueden ser los siguientes:

-Tener que llevarse algo a la boca justo antes de irse a la cama, aún estando saciados por la reciente cena.

-Tomarse una infusión o café en la sobremesa.  Cuando se disfruta de un momento de relax en el sofá y ante nuestro programa de televisión favorito.

-Unas tapas caseras antes del inicio de un acontecimiento deportivo que vemos en directo.

-O las tradicionales palomitas antes de disponerse a ver una película ya sea en el cine o en el sofá de casa.

  Por el mero hecho de haberlo hecho de manera repetida, la mente asocia la ingesta de esos alimentos (no necesarios nutricionalmente) con la actividad que suelen acompañar.  De esta manera  cuando llega el momento de esa actividad, nuestro cuerpo nos pide o recuerda el alimento que solemos tomar, no por necesidad de nutrientes o hambre, sino por un mero mecanismo de condicionamiento clásico.

  Llegados a este punto, sobre esas calorías de más que nuestro metabolismo no nos exige, pero nuestro asociacionismo mental sí, podemos actuar de dos maneras:

1-Un fácil programa de extinción de la asociación psicológica.

2-Emplear de manera voluntaria nuestra unos alimentos de bajo poder calórico para usarlos en esas condiciones, por ejemplo sustituir un donuts antes de irse a la cama por una galleta integral, o emplear productos dietéticos de alguna de las marcas que destacan en el sector. Esta estrategia satisface esa asociación mental pero no aumenta demasiado nuestra ingesta calórica.

 

 

  En ocasiones perder peso, o al menos no ganarlo, es cuestión de asear nuestras asociaciones mentales de manera que sólo consumamos los alimentos que contribuyen a nuestro gasto energético. Eliminando todos aquellos que en lugar de satisfacer nuestras necesidades metabólicas... satisfacen las psicológicas.  

S.V.R

 

 

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

to Top of Page