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                                        BUSCANDO UNA REINA

 

  La historia de la humanidad ha llenado sus anales de innumerables batallas épicas y trascendentales para su evolución.  La historia de la psicología, solo se ha centrado en una: la lucha eterna entre “Los sentimientos y la razón”.

  No hay relación sentimental que en algún momento de su existencia, no haya tropezado con esta contradicción. Los sentimientos y las emociones, contra la sensatez y la razón.   La pasión contra la conveniencia. Hacia donde nos empuja la ilusión, o donde nos retiene la reflexión.

  La psicología, la filosofía, la sociología, la antropología y todas las demás, están llenas de artículos y estudios sobre la disputa entre las emociones y la razón, pero en ninguno de ellos encontramos un vencedor claro. Unas corrientes defienden la pulcritud sensata del pensamiento racional, otras se alinean con el motor emocional. 

  La emoción y la razón son dos princesas que optan a un mismo reino, cuando van de la mano todo funciona…cuando se posicionan en contra…todo puede cambiar.

¿Quién será la reina de la mente humana? ¿Quién dominará el reino?

 

  En cada persona y en cada caso posiblemente encontremos una respuesta distinta. Dependerá de la intensidad y duración de las emociones, de la valentía de la persona, del poder auto seductor de su capacidad de razonar y utoconvencerse, de la influencia del entorno, etc.

  Para posicionarnos en esta dicotomía compleja, desde aquí quiero escribir algo que una persona muy sabia emocionalmente, me aconsejó una vez. Nunca he vuelto a olvidarlo, e intento siempre recuperarlo en las situaciones de conflicto sentimental que muchos de mis usuarios me presentan:

  “En un futuro siempre podrá aparecer alguien que te de un argumento nuevo, más o menos lógico y coherente de lo que tendrías que haber hecho en esta situación, de lo que es lo más inteligente o de lo que más te convenía para tu futuro, de las consecuencias que se podían predecir, pero jamás nadie podrá convencerte de que no sentías lo que ahora sientes…”.

  La razón es variable, educable, domesticable, tiene varios puntos de vista y perspectivas desde donde encontrar soluciones lógicas. Los sentimientos son únicos e independientes,  libres e indomables, tienen su propia autonomía y marcan el movimiento a seguir independientemente de interpretaciones, reflexiones, debates o coloquios sobre lo conveniente o lo productivo.

  En este camino de psicología y desarrollo personal he topado con muchas personas que entienden que las relaciones son un negocio de inversión que supone un balance de riesgos, pagos y beneficios.   “Suerte” tienen en ese caso, porque no necesitan la inteligencia emocional, entre otras cosas porque no necesitan las emociones.

  Para estas personas una reflexión final:   La felicidad no es solo la evitación del dolor…

…de hecho en muchas ocasiones para llegar a lo primero, hay que pasar por lo segundo.

 

 

 

 

 

Desarrollo personal y psicologia  | desarrollopersonalypsicologia@hotmail.com

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